Brote de leishmaniasis humana en la zona suroeste de Madrid

    

Desde la segunda parte del año 2009 se ha venido detectando en la Comunidad de Madrid, y más concretamente en la parte Suroeste (municipios de Fuenlabrada, Leganés, Getafe y Humanes) un incremento de los casos de leishmaniasis humana, lo que está causando cierta preocupación en las autoridades sanitarias de la CAM.

La leishmaniasis es una enfermedad zoonótica endémica en España producida por Leishmania infantum (para los no muy puestos en la materia “zoonótica” significa que afecta tanto a humanos como a animales) y que se manifiesta de dos formas: cutánea (más leve y que en ocasiones pasa desapercibida) y visceral (grave y que necesariamente precisa un tratamiento específico pues se ven comprometidos órganos vitales).

El reservorio principal en nuestro medio es el perro (seguramente los propietarios de canes están al tanto de lo que significa esta enfermedad) y el vector necesario para la transmisión es un díptero del género Phlebotomus (esto es lo que hace interesante esta enfermedad desde el punto de vista de una empresa dedicada al Control de Plagas). La especie implicada es mayoritariamente P. perniciosus.

Como esta enfermedad está sujeta a declaración obligatoria (al menos en la CAM), llamó mucho la atención el incremento de casos en esta zona concreta, por lo que se pusieron en marcha todos los mecanismos de Vigilancia Epidemiológica para profundizar en el tema y poner los medios para controlar el brote. De hecho, en la zona se ha creado un Plan Integral de actuaciones sanitarias y medioambientales cuyo objetivo es tanto implementar las medidas de lucha contra el vector como las medidas de control de los reservorios.

Los factores de riesgo tradicionales son inmunodepresión (como en otras muchas enfermedades), posesión de perro, hábitos de paseo, presencia de flebotomos en la zona y viajes a zonas donde la enfermedad es endémica.

De las investigaciones llevadas a cabo en la zona se han extraído algunas conclusiones claras, pero todavía existen campos oscuros para los investigadores, por lo que el proceso sigue en marcha a día de hoy. Por ejemplo se ha observado que la mayoría de las personas que han adquirido la enfermedad no están inmunodeprimidas, otras ni tienen perro ni habitualmente contactan con ellos y que un alto porcentaje de los afectados son subsaharianos sin que se pueda dar una explicación clara causa-efecto..

Esta imagen pertenece a Filipe Dantas-Torres via Wikimedia Commons

Todo ello ha llevado a pensar que además de los perros (reservorio tradicional) pudiera haber otro tipo de animal implicado. Por ello, se estableció un programa de captura de animales teóricamente silvestres pero que por las características de la zona geográfica han pasado a ser casi “urbanos”, como son conejos, liebres y roedores. Estos animales abundan en la zona, ya que tradicionalmente estaban establecidos en esa área antes de que se construyeran las autopistas, carreteras, polígonos y parques que ahora existen. Y precisamente ahora no tienen depredadores naturales que limiten su población. Con las analíticas llevadas a cabo, se pudo comprobar que un alto porcentaje de las liebres estaban infectadas por L. infantum y que además compartían algunos subtipos con los humanos afectados.

Las actuaciones para controlar el brote, como se ha comentado, van encaminadas a vigilar y controlar tanto a los reservorios como a los vectores mediante actuaciones de distinto tipo:

  • identificación de zonas de riesgo
  • recogida de animales abandonados
  • limpieza integral de zonas verdes
  • captura de liebres y conejos
  • sellado de madrigueras
  • eliminación de escombreras, estercoleros, etc
  • acciones de comunicación e información a la población y a las empresas establecidas en esa área geográfica
  • desinsectaciones programadas para controlar población de flebotomos

Centrándonos en este último aspecto, que es el que nos aplica como empresa de Control de Plagas, se han establecido medidas y programas de lucha tanto contra los insectos adultos (se ha recomendado el uso del principio activo deltametrina) como contra sus fases no adultas (principio activo piriproxifen en este caso) en los lugares donde pueda ser más fácil que se localicen los flebotomos (zonas verdes, con maleza, explotaciones ganaderas y núcleos zoológicos, vertederos y escombreras, zonas de acumulación de basuras, etc). De igual manera, se llevan a cabo actuaciones encaminadas a limitar la población de roedores.

El calendario de actuaciones está sincronizado con los periodos de máxima prevalencia de los insectos, por lo que se llevan a cabo a finales de mayo (3 actuaciones diferidas 15 días entre sí) y a finales de septiembre (idem).

Como conclusión final, sólo comentar la importancia que adquieren las empresas de Control de Plagas como elementos fundamentales en Salud Pública para ayudar en el control de enfermedades que pueden tener consecuencias muy graves tanto para las personas como para los animales.

Fuente: Servicio Madrileño de Salud (Comunidad de Madrid)

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