¿Qué tienen en común los gatos y los ratones? | Desinfestados

¿Qué tienen en común los gatos y los ratones?

    

Desde tiempos inmemoriales siempre ronda nuestra cabeza la idea de que el gato siempre anda detrás del ratón y que, a su vez, el perro es el mejor amigo del pequeño roedor por ser quien persigue a su malhechor. Pero no siempre les ha ido del todo bien y, en ocasiones, los papeles se intercambian y es el gato el que sale maltrecho de su hazaña.

No hace falta que presentemos a los clásicos dibujos animados de Tom y Jerry o, su parodia más reciente de la mano de Rasca y Pica en la famosa (y archirepetida) serie de Los Simpsons. Ejemplos de que a veces ser un pequeñín tiene más ventajas que ser un grandullón. Y si no que le pregunten a Muggsy Bogues, que a pesar de su corta estatura (1,59 metros) era raudo y veloz entre sus contrarios en los partidos de la NBA cual Speedy González, el ratón más veloz de todo México.

Y es que los roedores tienen una gran facilidad para resguardarse con gran rapidez en pequeños escondrijos para huir de nuestras zarpas y, prácticamente, vivir a costa de sus alimentos preferidos (desde los restos de comidas de mascotas de animales hasta plástico o papel).

Pero su gran velocidad no se debe solamente a su pequeño tamaño y sus atléticas patas, sino que los bigotes juegan un papel primordial. Y ahí es donde entra en juego la similitud que poseen con los felinos. De hecho, gracias a sus afilados bigotes son capaces de controlar todo lo que hay en su entorno.

El olfato juega un papel primordial al ayudarles a detectar los restos de comidas y la presencia de depredadores, pero son los bigotes los encargados de rastrear el terreno mientras olisquean.

Estudios científicos afirman que los bigotes contienen una gran concentración de genes relacionados con la detección de aminas, unos compuestos que están presentes en la orina y que favorecen la detección a tiempo de enemigos.

Los mismos investigadores descubrieron que los roedores son capaces de alternar la respiración con el movimiento de sus bigotes. Y lo más sorprende es que los músculos utilizados para morder, masticar o tragar son los mismos en gran parte, por lo que la coordinación es fundamental.

La fotografía que acompaña este artículo corresponde a jensm y está compartida bajo licencia Creative Commons.